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En busca de nuestra identidad!

A lo largo de nuestra vida, suele suceder que nuestros compañeros de estudio, de trabajo, amigos o familiares nos pregunten acerca de nuestras creencias que muchas veces, queramos o no,  influyen en quienes nos rodean.

A veces se nos hace difícil explicar cuál es nuestra identidad religiosa, cuando decimos cristianos inmediatamente viene otra pregunta,  ¿evangélico o católico?, si decimos que somos judío cristianos nos asocian a las costumbres y tradiciones judías que no siempre tienen que ver con las enseñanzas bíblicas y las convicciones de un cristiano verdadero.

El tema de establecer nuestra identidad no siempre es algo fácil, sobre todo si no estamos compenetrados con lo que significa ser un discípulo de Cristo.

Establecer nuestra identidad es de gran importancia para nosotros, en la actualidad existen muchos grupos que dicen ser la iglesia que Cristo fundó, existen muchos grupos cuyas creencias no reflejan en lo más mínimo como era la iglesia en sus inicios.

Podemos ver en los múltiples escritos de la historia a un grupo de personas que en tiempos de Cristo guardaban los mandamientos y las fiestas bíblicas y que solían llamarse “la Iglesia de Dios”,

¿Que es lo que nos identifica como parte de ese grupo de personas?,

¿Existe en la actualidad una impronta que nos permita ver quienes somos?
La biblia nos ofrece respuestas a estas interrogantes, las cuales he querido compartir en este artículo:

  

Creo que todos hemos tenido la oportunidad alguna vez, de observar una bandada de pájaros o un cardumen de peces, tal vez pudimos apreciar como ellos se mueven sincronizadamente.

La película “Buscando a Nemo”, ilustra en forma magistral en algunas de sus escenas el tema de la identidad de un grupo, acciones, movimientos maravillosos… pareciera que cada miembro se comunica de forma precisa con los demás componentes del grupo.

Esto crea la imagen de un grupo compacto, que parece ser un solo organismo gigantesco, gracias a la suma de cada una de las partes que actúan al unísono.

Lo mismo sucede con las personas

La identidad, de un pueblo o nación, podríamos decir que es el formato de actitudes, pensamientos, sentimientos y todo un repertorio conductual que permite mantener una unidad diferenciadora con otros pueblos o grupos.

En el caso nuestro, como entidad religiosa, conocida como “la Iglesia de Dios”, puede que exista una tendencia a sentir una sensación de cercanía o parentesco doctrinal con el mundo judío más que con el cristianismo tradicional, conformado por católicos, protestantes, etc., esto es porque tenemos ciertas doctrinas en común, como evitar carne impura y celebrar los días santos anuales. Sin embargo, debemos ser conscientes de que más allá de aquellos temas puntuales, no hay mucho más en común con ellos en materia doctrinal religiosa que con el cristianismo tradicional, porque así como las iglesias cristianas tradicionales siguen sus tradiciones, también lo hace el mundo judío que tiene sus costumbres y tradiciones.

Desde el tiempo de Jesús hubo un fuerte conflicto donde los fariseos guardaban sus propia tradiciones religiosas, allí nuestro señor y posteriormente los apóstoles lidiaban en un entorno que no estaba dispuesto muy fácilmente a abandonar aquellas viejas prácticas tradicionalistas, algo parecido a lo que sucede en la actualidad con nosotros que nos vemos inmersos en un mundo llamado cristiano que guarda sus propias tradiciones…donde las personas a veces no saben porque guardan lo que guardan, por este motivo, nosotros nos cobijamos en principios, con un claro patrón inspirado en las escrituras, allí podemos ver donde nuestro grupo se inicia como tal.

  

Nuestras convicciones actuales apuntan a que en algún momento el grupo al cual pertenecemos tuvo un inicio, porque no fue el resultado de una generación espontanea, alguien debió fundar los rudimentos de este cuerpo llamado iglesia y esta respuesta la encontramos en Mateo 16:18,

Cristo dice que edificaría su iglesia no sobre un hombre, sino sobre si mismo sabiendo que el es la piedra de gran tamaño, según 1 de Pedro 2:7, la cabeza del ángulo que los edificadores desecharon.

Mat 16:18  Y yo también te digo,  que tú eres Pedro (piedra pequeña),  y sobre esta roca (piedra grande) edificaré mi iglesia;  y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Cuando Cristo hace esta aseveración, es exactamente lo que en definitiva hizo,  La Iglesia fue edificada sobre un fundamento sólido (Efesios 2:20). Gracias a ello, hoy  nosotros podemos decir que somos parte de esa Iglesia,

Efe 2:20  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,  siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

No hay dudas de que lo que dice una parte del cristianismo tradicional no concuerda con lo que dice la biblia,

Cristo es la roca eterna el fundamento de la iglesia!!!

El nuevo testamento fue escrito en griego y traduce como iglesia el término “ekklesia”, que significa llamado, asamblea, según esto podemos entender que la iglesia es el grupo de creyentes cuya cabeza es Cristo.

En Hechos 2:47, dice que cuando comenzó este grupo de llamados, “el señor los añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”, esto descarta que la iglesia sea un edificio o algo por estilo, sencillamente es el grupo de creyentes que Dios ha llamado para un propósito especial.

Hasta aquí hemos visto algo que es muy común en los grupos religiosos que se hacen llamar iglesia, de hecho en el mundo encontramos títulos como “asamblea de Dios” que describen bien lo que es una iglesia, pero sigamos afinando detalles para ir encontrando una forma más nítida en cuanto a definir nuestra identidad. La Biblia puede entregarnos más respuestas a este análisis, por ejm, podemos ver de donde se acuño el término “cristianos”, En Hechos 11:26, vayamos allí para ver este término, entendemos por cierto que “cristiano” es un seguidor de Cristo y discípulo significa alumnos

Hch 11:26  Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

Aquí encontramos de donde viene nuestra raíz como seguidores de Jesucristo, es decir nosotros podríamos decir que somos alumnos de Jesucristo siguiendo una carrera que tiene un propósito supremo de parte de Dios.

El llamamiento de Dios, y la maravillosa verdad que él nos ha revelado en las páginas de la Biblia, nos proporcionan nuestra identidad, por lo tanto luego de nuestro bautismo asumimos el compromiso fiel de predicar el evangelio del Reino y transformar nuestras vidas para llegar a la plenitud de Cristo, junto a ello guardamos los mandamientos, los estatutos y las fiestas de Dios como recordatorios del plan divino de salvación. Esta es nuestra identidad.

Pero aun falta un detalle….

¿Como reconocemos esa identidad?

Resumiendo, tanto la Biblia como la historia describen a un grupo de personas del primer siglo que guardaban los mandamientos y las fiestas bíblicas al tiempo que se llamaban a sí mismos “la Iglesia de Dios”. “Los cristianos,” Nuestras creencias deben identificarnos como parte de ese cuerpo y eso es sencillo, basta contener una declaración de nuestras creencias y sería todo?….o hay algo que falta en todo esto?…Si porque son nuestros frutos los que deben confirmar la veracidad de tal declaración. Hay una escritura que se encuentra en el evangelio de Juan, 13;34, que nos da luces acerca de cual sería el distintivo más fino por el cual seriamos reconocidos no solo por nuestros amigos, sino por el mundo entero.

Jua 13:34  Un mandamiento nuevo os doy:  Que os améis unos a otros;  como yo os he amado,  que también os améis unos a otros. 35  En esto conocerán todos que sois mis discípulos,  si tuviereis amor los unos con los otros.

Nosotros debemos apuntar a manifestar hacia los demás, el mismo amor que Cristo nos entrega. Definitivamente es el sello, la identidad de un verdadero cristiano, porque manifiesta nuestra férrea voluntad de transformar nuestro carácter, de adquirir una nueva forma de pensar que va intrínsecamente ligado a un nuevo look personal, donde debe reflejarse el amor de Cristo.

Con esta identidad o personalidad, afectamos de alguna manera nuestro entorno, nuestras relaciones y como nos ven las demás personas. La Biblia en 1 de Juan 4:8 dice que Dios es amor, también dice  en Romanos 13:10 que el cumplimiento de la ley es el amor, así es que debemos esforzarnos para estar siempre en ejercicio de ella, para ir modelando nuestra carácter a fin de ir cambiando nuestra personalidad transformando nuestra mente como dice Pablo.

Las personas que tienen amor por los demás, prefieren no vivir aisladas porque de algún modo quieren expresar ese amor, quieren acercarse, interesarse en el otro.

Las personas que sienten amor hacia su prójimo no quieren ser el centro de atención, porque ponen un punto de equilibrio entre el amor necesario a si mismo y el amor que tienen hacia los demás, debemos sentir en nuestro corazón que Dios es el centro de nuestras vidas, no somos nosotros!,

Esto es lo contrario a lo que ocurría a la sociedad Romana en su tiempo.

Las organizaciones humanas tienden a que las personas busquen con afán puestos y cargos dentro de un grupo, incluso algunos hacen lobby para que miembros de su propia familia ostenten, siempre los puestos de privilegio. De allí derivan las familias de poder y las dinastías de cargos. Esto es algo que la Biblia no avala de ninguna manera, por cuanto amar al prójimo involucra que busquemos genuinamente el desarrollo de liderazgos y otras responsabilidades en todos quienes dependiendo de sus virtudes busquen trabajar en la obra de Dios.

Los que aman a Dios se esfuerzan por agradar a Dios en todos sus pensamientos y acciones….debemos decir yo le conozco porque en realidad me esfuerzo por guardar sus mandamientos.

La identidad de un Cristiano, mantienen viva en su mente la realidad de que Dios es su Padre, y que Jesucristo es nuestro Salvador y Sumo Sacerdote.

La identidad de un verdadero discípulo de Jesucristo se encuentra finalmente cuando nos dedicamos a servir, a ayudar y a levantar el ánimo de nuestros semejantes; de todo corazón.  El cristiano identificado por Dios, toma parte en la propagación de la verdad de él. Como escribió Daniel: “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Daniel12:3).

En Eclesiastés, el rey Salomón declaró que el “fin de todo el discurso” (el propósito de la vida) el todo del hombre es “temer a Dios y guardar sus mandamientos” (Ecl 12:13).

Es obvio plantearse la idea de que para alcanzar este objetivo nuestros pensamientos y acciones naturales tendrán que ser modificados, en este sentido cuando nos arrepentimos y finalmente nos hemos bautizados tenemos la promesa de que con el espíritu santo morando en nosotros, se nos va a transmitir la fortaleza necesaria para vencer y provocar los cambios necesarios en nuestra mente y corazón, es decir que podemos realinearnos de acuerdo con la ley y el carácter de Dios

No debemos esperar la perfección inmediata ni crearnos falsas expectativas, esto es un proceso, porque para encontrar nuestra identidad,  debemos crecer en gracia y en conocimiento como dice 2 de Pedro 3:18, nuestras vidas como cristianos deben ser de constante superación, no podemos dejarnos estar, debemos apuntar al crecimiento sostenido, ese es el único camino para que aun nuestros pensamientos y deseos más ocultos se vayan pareciendo a la mente de Cristo.

Para concluir hermanos, Volviendo a la tesis inicial, hay una impronta que nos identifica como cristianos, somos libres  para modelar nuestro comportamiento siempre que tengamos una motivación para hacerlo….la promesa de un glorioso futuro hace que valgan la pena los sinsabores del proceso de crecimiento.

Que mejor motivación si en nuestras mentes está grabada la promesa de nuestro Dios para quienes amamos su camino, para quienes queremos cumplir la meta de llegar algún día a la vida eterna, para quienes añoramos la alborada de un Reino maravilloso perseverando en su amor.

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julio 3, 2017 - Posted by | A_Todas las entradas, Predicación

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